• 28/09/2022

España Controlan uso Aire acondicionado

A las 00.00 horas de este miércoles, una semana después de la publicación en el Boletín Oficial del Estado del Real Decreto que lo regula y pese la oposición de la Comunidad de Madrid, que lo recurrirá al Constitucional, y el rechazo del resto de comunidades del PP, han entrado en vigor las medidas del plan de ahorro energético del Gobierno. Es oficial: las luces de escaparates y edificios públicos que estén desocupados tienen que apagarse partir de las 10 de la noche. Durante el día, el aire debe estar a 27 grados en edificios públicos, grandes almacenes, infraestructuras de transporte (aeropuertos y estaciones de tren y autobús) y comercios.

Así se ha vivido esta jornada en distintos puntos de España:

COMUNIDAD DE MADRID

En uno de los locales de una gran cadena de tiendas de ropa en Gran Vía, que no quiere ser identificado, desde el lunes el termostato marca 27 grados y las puertas de entrada -por primera vez desde que abrieron en esta ubicación- están cerradas. No se nota demasiado frío, tampoco calor. Sus trabajadores lo agradecen. “El aire estaba tan bajo que nos moríamos de frío”, confiesa su encargado, que tampoco quiere que se sepa su nombre.

Las entrada no se cerraba en ningún momento del día y, según este empleado, era un despilfarro a nivel energético y hacía que estuvieran “sudando en invierno y pasando frío en verano”. El aire no lo controlan ellos, está automatizado “desde arriba”. En estos gigantes textiles lo controla la oficina central, y está previsto que a partir de ahora se empuje la puerta para entrar al establecimiento. No ocurre lo mismo en todas las franquicias de Gran Vía, donde la mayoría tiene la entrada abierta de par en par.

Algún pequeño comercio tampoco tiene las puertas cerradas. A cinco minutos de la arteria central, está Díez, una pequeña tienda de calzado que también lleva desde el lunes con el aire a 27 grados pero no cierra su entrada. Antes lo tenían a 23. Su encargado se resiente: “¿Que si se nota? Bajamos y subimos, los trabajadores no dejamos de movernos y se suda”. Desde la Asociación de Comerciantes e Industriales de Sol, Preciados, Carmen, Arenal y Adyacentes, opinan que “no hace falta que el Gobierno nos diga nada, tal y como está el precio de la luz tenemos que ahorrar: ningún pequeño comercio ha dejado nunca su escaparate encendido a partir de las 10 de la noche ni el aire a 19 grados”, subraya su presidenta, Paloma de Marco.

La hostelería lo vive distinto. El cliente que va a comprar a tienda no permanece un gran periodo de tiempo en su interior pero el que va a comer o a cenar un restaurante puede pasar horas ahí. “Es la diferencia y lo que nos afecta a nosotros”, comenta el director general de Hostelería Madrid, Juan José Blardony, que asegura que “por parte del cliente no se producirá esa sensación de confort, necesaria en un establecimiento”. En uno de los bares de la plaza Santa Ana ya se nota: han encendido los ventiladores y apagado el aire acondicionado. Su encargado, Luis, cree que los clientes se ven perjudicados y afirma que “con las cámaras de frío que generan calor, la carne ardiendo y el consumo de alcohol el aire a 25 grados no refresca nada”. Hay números de las posibles pérdidas a las que se enfrentan los establecimientos: Hostelería Madrid estima que sufrirán hasta finales de septiembre una pérdida de 116 millones de euros, con un descenso de un 3% de clientes.

A las 22:00 horas, la estampa en la Gran Vía de Madrid era la misma que en cualquier otro día. Algo previsible, si no fuera porque en ese preciso instante entraba en vigor el plan de ahorro energético que han impulsado desde el Gobierno, que obliga a los escaparates a apagar sus luces a las diez de la noche.

Pero las principales tiendas de la calle más comercial de Madrid seguían, en su gran mayoría, con los escaparates encendidos a esa hora. Algunas tenían la zona de los maniquíes de exposición apagadas, pero en su lugar tenían encendidas enormes pantallas de publicidad que dan directamente a la calle. Las pocas que tenían todas las luces del escaparate apagadas estaban iluminadas por completo en su interior.

El hecho de que casi todas cierren entre las 22:00 y las 22:30 hace casi imposible cumplir con la normativa. Incluso aquellas que ya han echado el cierre y han apagado sus escaparates tienen que atender en muchas ocasiones a los clientes más rezagados y recoger todo antes de poder, finalmente, apagar todas las luces.